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El Niño, La Niña, ENSO, ENOS, El Niño Modoki, El Niño Canónico, El Niño Extraordinario, El Niño Godzilla, El Niño Costero, El Niño Oriental ¿En qué consisten realmente y cómo afectan al Ecuador?

Escrito por CPCB-EMT Edwin Pinto U..

Los recientes eventos climáticos que han afectado parte del litoral ecuatoriano y el norte de Perú han generado un importante número de pronunciamientos por parte de diversas entidades y medios de prensa refiriéndose a las causas que han generado las intensas lluvias en la región, atribuyéndolo en muchos casos a eventos relacionados con El Niño.

El Comité Nacional para Estudio del Fenómeno de El Niño de Ecuador (Erfen-Ecuador) ha mantenido un constante monitoreo de las condiciones océano-atmosféricas y biológico-pesqueras durante la presente estación lluviosa y ha concluido que las intensas precipitaciones ocurridas en la región de la costa central y hacia el interior del Ecuador no son causadas por un evento El Niño, sino por una estación lluviosa fuerte, generada por un incremento de la temperatura del mar localizado en el Pacífico Oriental. Estos pronunciamientos del comité ERFEN son difundidos permanentemente a los medios de prensa y pueden además encontrarse en la página web del Inocar www.inocar.mil.ec, y en la página www.erfen.gob.ec.

A continuación, se presenta una breve explicación con la intención de esclarecer los criterios que la comunidad científica emplea al referirse a los eventos climáticos relacionados con El Niño y aclarar así ciertos conceptos a fin de evitar una innecesaria confusión en la comunidad.

Para poder explicar adecuadamente las diferentes modalidades de El Niño, debemos comenzar por explicar los orígenes de los estudios de este evento climático que, lejos de ser comprendido completamente y a pesar de ser uno de los eventos océano-atmosféricos más conocidos e investigados del mundo, hoy despierta más dudas que nunca en la comunidad científica. Una parte importante de esta incertidumbre se debe a la innegable influencia de la variabilidad climática que afecta todos los procesos naturales en nuestro planeta, pero además debe considerarse también la eterna paradoja que todo científico conoce, la misma que reza que: “mientras más se estudia un evento, se descubren más preguntas por resolver y menos soluciones” o, dicho de otro modo, “mientras menos se sabe, más se cree saberlo todo”.

Inicialmente los pescadores del norte de Perú y sur de Ecuador denominaban El Niño a un incremento inusual y prolongado de la temperatura del mar frente a las costas de estos países, lo cual generaba lluvias torrenciales, así como también afectaciones a la pesca y la agricultura. Este evento se manifestaba frecuentemente a fines del mes de diciembre, motivo por el cual se lo denominó El Niño, en referencia al nacimiento del Niño Jesús. Es importante recordar que de diciembre a abril tenemos la estación lluviosa en el litoral ecuatoriano, la misma que está caracterizada por un incremento de la temperatura del mar y del aire, así como de fuertes precipitaciones, por lo que es necesario comprender que El Niño, desde que fue conocido como tal, se refería a eventos que superaban significativamente en intensidad y en tiempo a lo que normalmente se presentaba de manera estacional. Es decir que la cultura tradicional consideraba que lluvias fuertes y altas temperaturas del mar a inicios del año no implicaba necesariamente la ocurrencia de un evento El Niño, sino que normalmente estaba relacionado a las características de la estación climática lluviosa.

Hoy, gracias a los estudios paleoclimáticos, sabemos que El Niño ha existido por milenios; sin embargo, la primera referencia escrita sobre El Niño data de 1892, en que el Capitán peruano Camilo Carrillo manifestó que este evento se producía por la existencia de una corriente cálida proveniente del norte denominada “Corriente de El Niño” (Glantz, 2001). Debido a la poca información oceanográfica del Pacífico ecuatorial que existía en la época esta explicación se mantuvo como válida, sin ninguna contrastación por varias décadas, y en muchos casos continúa repitiéndose incluso hasta hoy en día, a pesar de que el avance de las investigaciones ha descartado categóricamente la existencia de la corriente de El Niño. Esta supuesta corriente de El Niño probablemente era confundida con la corriente de Panamá, la cual es generada por la Contracorriente Ecuatorial que fluye de oeste a este, hasta la cuenca de Panamá y desciende hacia las latitudes ecuatoriales para luego girar hacia el oeste formando la Corriente Surecuatorial o Corriente Ecuatorial Sur, junto con la Corriente de Humboldt.

Figura 1. Corrientes que confluyen en el Pacífico Oriental Ecuatorial frente a las costas del Ecuador

Fuente: Edwin Pinto, 2016
Figura 1. Corrientes que confluyen en el Pacífico Oriental Ecuatorial frente a las costas del Ecuador

El notable incremento de las mediciones de la temperatura del mar realizada en el Pacífico ecuatorial a partir de los años 50 y los registros de temperatura superficial y subsuperficial llevadas a cabo por varios institutos de investigación en el año geofísico internacional 1957-1958, en que casualmente se presentó un evento El Niño, permitieron a la comunidad científica observar que el calentamiento inusual frente a las costas de Sudamérica estaba precedido por un notable incremento de la temperatura del mar que se producía en un área extensa del Pacífico ecuatorial, aproximadamente desde los 170°W hasta los 120°W, en lo que oceanográficamente luego se denominó región Niño 3.4.

Figura 2. Ubicación geográfica de las regiones Niño

Fuente: https://www.ncdc.noaa.gov/teleconnections/enso/indicators/sst.php
Figura 2. Ubicación geográfica de las regiones Niño

Esta anomalía térmica de la región Niño 3.4 se propaga hacia el este a lo largo de la línea equinoccial, y por debajo de la superficie hacia la región Niño 1+2 a manera de lo que se conoce como una onda Kelvin, generando las alteraciones oceanográficas y atmosféricas asociadas con los eventos El Niño. Estas alteraciones incluyen anomalías de la temperatura del mar en superficie y en profundidad, incremento de la temperatura del aire, profundización de la termoclina, incremento del nivel medio del mar, reducción de nutrientes en el mar con las consecuentes afectaciones a la pesca, condiciones anómalas de oxígeno disuelto en el mar, incremento en la humedad relativa en la atmósfera y en ocasiones precipitaciones intensas. Como podemos ver, el evento El Niño implica muchos otros aspectos además de las lluvias en la costa de Sudamérica, por lo que debe ser investigado y tratado como un evento multidisciplinario muy complejo.

Investigaciones posteriores permitieron observar que existía una contraparte a este calentamiento con características océano-atmosféricas opuestas a El Niño, lo cual se denominó La Niña. La apertura global al intercambio de información meteorológica y oceanográfica que existió a partir de 60 con la creación de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la Unesco permitieron establecer las teleconexiones océano-atmosféricas que se generan debido a la ocurrencia de estos eventos, con lo que se determinó que los eventos El Niño y La Niña no se circunscribían únicamente a alteraciones en el Pacífico ecuatorial, sino que alteraban el clima en todo el planeta.

Figura 3. Alteraciones climáticas globales causadas por El Niño

Fuente: http://iri.columbia.edu/our-expertise/climate/enso/
Figura 3. Alteraciones climáticas globales causadas por El Niño

Posteriormente se relacionó ambos eventos con una alteración de la presión atmosférica entre Tahití y las estaciones meteorológicas del Pacífico Sudeste, lo que llevó a que el evento se lo pase a conocer como El Niño - Oscilación del Sur, o por sus siglas en español ENOS y en inglés ENSO (El Niño – Southern Oscillation). Por este motivo, actualmente se considera al ENSO como un evento cíclico, pero no periódico. Es cíclico porque presenta dos fases, la fase cálida corresponde a El Niño, y la fase fría del evento La Niña, pero no es periódico porque estas fases no se presentan con una frecuencia determinada.

Figura 4. Esquema océano-atmosférico de El Niño y La Niña

Fuente: http://www.enso.info/images/modoki_nature.jpg
Figura 4. Esquema océano-atmosférico de El Niño y La Niña

Los registros históricos de mediciones de temperatura del mar han permitido a la comunidad científica establecer umbrales para determinar si una variación de la temperatura del océano corresponde o no a un evento El Niño o La Niña. Existen varios criterios respecto a estos umbrales, sin embargo, el más aceptado actualmente considera un evento ENSO se produce cuando existe una anomalía térmica de 0.5°C en la región Niño 3.4 por un período igual o superior a 3 meses (Larkin y Harrison, 2005).

Al ser el evento ENSO un proceso natural, cuyo principal escenario es la región ecuatorial del océano Pacífico (cubre la mitad de la circunferencia del planeta), es imposible pensar que todos los eventos El Niño o La Niña sean iguales. Conforme se ha avanzado en investigación y conocimiento se ha logrado categorizar los eventos ENSO en débiles, normales, fuertes y extraordinarios. Existen diversas formas de establecer estas magnitudes, las cuales generalmente se basan en índices que se calculan considerando parámetros oceanográficos medidos en el Pacífico central, es decir en la región Niño 3.4. Esto se debe a que las alteraciones en esta región son las que muestran teleconexiones atmosféricas y oceanográficas con mejor correlación en la mayor parte del mundo. Algo importante de comprender es que la intensidad del evento El Niño no siempre está relacionado directamente con los impactos que este evento genera y de manera específica; un evento ENSO de mayor intensidad no necesariamente implica mayores alteraciones al clima de Ecuador. Uno de los índices más aceptados a nivel mundial es el Índice de Oscilación del Sur (IOS) o Southern Oscillation Index (SOI) en inglés que es calculado y difundido por la NOAA.

Figura 5. Registro histórico del índice IOS como indicador de eventos ENSO

Fuente: https://www.niwa.co.nz/our-science/climate/information-and-resources/clivar/elnino
Figura 5. Registro histórico del índice IOS como indicador de eventos ENSO

Otro índice empleado por la comunidad científica es el Índice Oceánico Niño u Oceanic Niño Index (ONI) en inglés. El ONI se determina calculando la media corrida de tres meses de los promedios de las anomalías térmicas de la región Niño 3.4. Cuando 5 meses consecutivos superan los valores por encima o por debajo de 0.5°C se declara que existe un evento El Niño o La Niña respectivamente.

Figura 6. Registro histórico del índice ONI como indicador de eventos ENSO

Fuente:http://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/ensostuff/ensoyears.shtml
Figura 6. Registro histórico del índice ONI como indicador de eventos ENSO

El monitoreo sistemático de las condiciones superficiales del océano provisto por los sensores remotos (satélites) lanzados a partir de los años 60 y la implementación de sistemas de observación del océano permanentes en el Pacífico ecuatorial, tales como es arreglo de boyas oceanográficas TAO/TRITON en los años 80 y los derivadores Argos a inicios del siglo XXI, permitieron determinar la existencia de eventos ENSO, que cumplen con los criterios para calificar como eventos El Niño o La Niña, pero que presentan ciertas características particulares.

Una de estas modalidades son los eventos Modoki, que en japonés significa “lo mismo pero diferente”. El término “El Niño Modoki” fue inicialmente empleado por el profesor Yamagata en varios artículos de prensa y luego fue documentado por investigadores del Programa de Investigación de Variación Climática del Centro de Investigación Fronterizo de Cambio Global de Japón (FRCGC) en varias publicaciones científicas (Ashok et al. 2007; Weng et al. 2007; Ashok y Yamagata 2009). Los eventos ENSO tradicionales (también conocidos como El Niño canónicos), consideran que la anomalía térmica que se genera en el Pacífico central (positiva en el caso de El Niño y negativa en el caso de La Niña) generará un comportamiento similar en el borde oriental del Pacífico ecuatorial al propagarse a través de una onda Kelvin. El comportamiento de los eventos Modoki se caracterizan por un comportamiento de las anomalías en los extremos del Pacífico oriental y occidental opuestos a lo que se da en el Pacífico ecuatorial central. Es decir que se produce un incremento de la anomalía térmica típica de un evento El Niño en la región Niño 3.4, sin embargo, en el Pacífico oriental (frente a las costas de Sudamérica) y occidental (frente a las costas de Australia), se generan anomalías térmicas negativas, con todas las consecuencias que esto conlleva. Lo opuesto ocurre durante los eventos “La Niña Modoki”, con sus respectivas repercusiones. Las teleconexiones generadas por los eventos Modoki alrededor del mundo son distintas a las que generan los eventos ENSO canónicos.

Figura 7. Esquema océano-atmosférico de El Niño Modoki y La Niña Modoki

Fuente:http://www.enso.info/images/modoki_nature.jpg
Figura 7. Esquema océano-atmosférico de El Niño Modoki y La Niña Modoki

De acuerdo a los índices globales, eventos El Niño Extraordinarios en los últimos 50 años se han presentado en los años 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016. El nombre de El Niño Godzilla fue acuñado por el climatólogo Bill Patzert de la NOAA, quien bautizó así al evento del 2015-2016 y pronosticó que sería similar a los eventos extraordinarios mencionados anteriormente, haciendo énfasis en la manera que afectaría las costas de California (de ahí el nombre Godzilla). Evidentemente este nombre no tiene ninguna validez técnica o científica, y simplemente fue una manera llamativa de referirse al evento por la intensidad que se esperaba presente. Las características del evento fueron similares en la región Niño 3.4, sin embargo, las alteraciones causadas para muchas partes del planeta, incluyendo California y Ecuador, fueron muy distintas a las consecuencias de los dos eventos previos y en algunos casos casi imperceptibles. Es lógico pensar que el calentamiento global influyó en la manera distinta en que se presentó este evento con relación a otros eventos El Niño extraordinarios, pero la comunidad científica mundial considera que existen otros factores que pueden haber afectado el desarrollo del evento y las investigaciones al respecto continúan desarrollándose.

Finalmente, El Niño Costero, también denominado El Niño Oriental, es un término acuñado por el Comité de Estudio de Fenómeno de El Niño de Perú (Enfen-Perú), el cual se refiere a un incremento de la temperatura en la región Niño 1+2 por un tiempo prolongado y ha sido empleado en boletines locales, así como también en medios de prensa. Este calentamiento puede generar lluvias intensas en las costas de Ecuador y norte de Perú, pero no necesariamente es generado por la propagación de una onda Kelvin ni tiene repercusiones en el clima a nivel global como las tienen los eventos El Niño, por lo que el término El Niño Costero u Oriental no ha sido adoptado por otros países o institutos de investigación más allá de Perú, y no considerado como un evento global.

Esta breve explicación se ha realizado con la intensión de esclarecer ciertas dudas y corregir criterios erróneos que suelen difundirse en referencia a los eventos ENSO. Los términos El Niño y La Niña deben ser empleados con profundo conocimiento de las causas y repercusiones que estos eventos generan. Calificar a cualquier estación lluviosa fuerte como un evento El Niño confunden a la comunidad y no permiten tomar decisiones acertadas a las autoridades, sobre todo se tiene que incluir en la fórmula local el nivel de la vulnerabilidad del terreno y poblaciones ante eventos naturales y cíclicos como son las lluvias. Esperamos que se haya logrado el objetivo y que la terminología que se emplea para referirse a los eventos El Niño y La Niña sean ahora mejor comprendidos.

Referencias Bibliográficas

Ashok K and Yamagata T 2009 The El Niño with a difference Nature 461 481–4 Ashok K, Behera S K, Rao S A, Weng H and Yamagata T 2007 El Niño Modoki and its possible teleconnection J. Geophys. Res. 112 C11007

Glantz, M. 2001. Currents of Change: Impacts of El Niño and La Niña on Climate and Society. Cambridge University Press. Nature. pp 17-19

Larkin, N. K., and D. E. Harrison (2005), On the definition of El Niño and associated seasonal average U.S. weather anomalies, Geophys. Res. Lett., 32(13), L13705,

Weng H, Karumuri A, Swadhin K, Suryachandra A and Toshio Y 2007 Impacts of recent El Niño Modoki on dry/wet conditions in the pacific rim during boreal summer Clim. Dyn. 29 113–29

 

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