Desde el 17 al 22 de febrero del 2014, a bordo del buque de Investigaciones Orión, personal técnico del Instituto Oceanográfico de la Armada en conjunto con funcionarios de Mediterráneo Señales Marítimas de España y Sonardyne de Inglaterra, realizaron el mantenimiento anual de la boya de detección de tsunamis EBM22-TSU ubicada a 60 millas náuticas de las costas de Manta y que fue instalada desde el 2011 a una profundidad de 1600 metros. Además, con el propósito de fortalecer la capacidad de monitoreo oceánico de los tsunamis, se instaló una nueva boya de iguales características a 70 millas náuticas de las costas de la provincia de Esmeraldas, a una profundidad de 2900 metros.
Los trabajos desarrollados frente a las costas de Manta, consistieron en reemplazar el sistema de detección de tsunamis actualmente fondeado en las coordenadas 1° 7.8´S, 81° 46´W, y que consta de una boya de superficie con su respectivo sensor de presión cuyas funciones se describen más adelante. Mientras que a 70 millas de las costas de Esmeraldas, se instaló un nuevo sistema de detección de tsunamis en las coordenadas 0°38.47´N, 81°15.70´W, para lo cual fue necesario realizar un levantamiento batimétrico del área con la finalidad de ubicar el sistema de manera segura y que no represente riesgo para los sensores que constituyen el nuevo sistema, pero sobre todo, esta nueva boya, fortalecerá el sistema nacional de monitoreo de tsunamis actual.
Las boyas EBM22-TSU trasmiten sus datos mediante un sistema de comunicación IRIDIUM hacia un centro de acopio que se encuentra en el Instituto Oceanográfico de la Armada y que en la actualidad es el Centro de Monitoreo Oceánico antes Centro Nacional de Alerta de Tsunami, mientras que para conocer si la maniobra de fondeo de los sistemas está correcta y cerciorarse que el sensor de presión esté comunicándose con el dispositivo de recepción ubicado en la cola de la boya, fue necesario adquirir un servicio de internet satelital para el BAE ORIÓN con el objetivo de verificar que la transmisión/recepción de ambas con el Centro de Monitoreo sea efectiva, correcta e ininterrumpida, lo cual se pudo comprobar durante la maniobra, optimizando de esta manera, el tiempo de verificación de las transmisiones de datos en ambos puntos.
Es necesario resaltar que en la actualidad, el Ecuador cuenta con dos boyas de detección de tsunamis ubicadas, la primera al norte, frente a las costas de Esmeraldas (adquirida a finales de 2013) y la segunda en la parte central frente a Manta, provincia de Manabí; además se tiene una tercera boya (boya de respeto o repuesto), cuya función es tomar el lugar de una de las dos boyas instaladas si fuera necesario; manteniendo de esta forma una transmisión 24/7; es decir que si cesara la transmisión de una de las dos boyas fondeadas, al menos una de éstas estaría siempre funcionando, sin perder la información del territorio ecuatoriano. Todo esto como un compromiso bilateral del INOCAR con el Estado Ecuatoriano a través de la Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR) en el Marco del Proyecto Interinstitucional para Fortalecer el Sistema de Alerta de Tsunamis Nacional.
Actualmente la boya localizada frente a Manta forma parte del Centro Nacional de Datos de Boyas (NDBC por sus siglas en inglés) de la NOAA, su código para esta base de datos es 32066 y puede ser visitado a través de la siguiente dirección http://www.ndbc.noaa.gov, mientras que el nuevo sistema de medición que se ha instalado frente a las costas de Esmeraldas ya está siendo incorporado al NDBC, por lo que en poco tiempo también formará parte de este sistema mundial. La importancia de tener estas dos boyas integradas al NDBC es que el INOCAR como Punto Focal para el Sistema de Alerta de Tsunamis del Pacífico (PTWS) contribuye al monitoreo y mitigación de los efectos que los tsunamis tienen sobre los países asentados a lo largo del Océano Pacífico, fortaleciendo las capacidades de respuesta no sólo a nivel nacional sino regional e internacional como parte del PTWS.
Cada una de las boyas de detección de tsunamis en realidad constituye un sistema, el cual consta de una boya de superficie con un (01) control de mando, ocho (08) paneles solares, dos (02) antenas iridium, una (01) antena de radar activo, un (1) sensor de transmisión/recepción denominado transceptor ubicado en su parte inferior (cola de la boya); un (01) sensor de presión, cuya función es detectar los cambios mínimos (3 cm) producidos por movimientos sísmicos (y/o de naturaleza geológica) en el área específica de ubicación de la boya o perturbaciones ocasionadas por las ondas generadas por eventos lejanos (tsunamis generados lejos del territorio ecuatoriano).
Tanto la boya como el sensor de presión están instalados a la misma profundidad (1600 m. para Manta; 2900 m. para Esmeraldas) con una separación mínima (20 – 50 metros) que les permite mantenerse comunicados, esto se debe a que el sensor de transmisión/recepción de datos y el sensor de presión ubicado a grandes profundidades tienen un sistema acústico, lo que les permite comunicarse en un ángulo específico el uno (sensor de presión) con el otro (transceptor). El sensor de presión almacena toda la información sobre la altura de la columna de agua que soporta sobre él de manera continua, cada 15 minutos realiza un promedio de estos datos y cada tres horas los transmite al transceptor que se encuentra en la parte inferior (base o contrapeso) de la boya de superficie. Este dispositivo (transceptor) recepta los datos del sensor y los transmite al satélite y éste a su vez los envía a la Central de Acopio en el INOCAR, almacenándose en los servidores adquiridos para este propósito. A través de un software desarrollado específicamente para el sistema, se pueden visualizar los gráficos generados a partir de la información recibida, tanto en INOCAR y los demás usuarios de este servicio como son la Presidencia de la República y Secretaría de Gestión de Riesgos a nivel nacional, la NOAA, Pacific Tsunami Warning Center, Dirección Marítima de la Armada de Colombia y Mediterráneo Señales Marítimas (proveedor y respaldo de datos) a nivel internacional.
Todos los dispositivos antes mencionados que conforman parte del sistema (boya de superficie-sensor), son altamente vulnerables a golpes fuertes ocasionados por el amarre de embarcaciones a la boya de superficie, redes de pesca que utilizan los pequeños y grandes pescadores, las que se enredan acumulándose en la base o contrapeso de la boya y el tren de fondeo de la misma; por lo que INOCAR recomienda a la comunidad pesquera que contribuya a la conservación de las dos boyas instaladas para beneficio de la población que se encuentra asentada en el margen costero e insular ecuatoriano.
Cada uno de los ecuatorianos sean estos, miembros de una comunidad pesquera, costera, insular y demás, deben convertirse en los ojos y oídos de aquellos que desde el Centro de Monitoreo Oceánico del INOCAR están diariamente observando las condiciones del mar para poder emitir una alerta oportuna frente a eventos oceánicos de gran magnitud y salvaguardar la vida de cada uno de los ecuatorianos que viven y visitan las poblaciones asentadas en el perfil costero e insular del Ecuador.
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