Por resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, fue declarado el 22 de marzo de cada año como el Día Mundial del Agua; en celebración diferentes países desarrollan eventos que concientizan sobre el uso responsable y la conservación de este vital recurso.
La superficie de nuestro planeta está constituida aproximadamente por tres cuartas partes de agua (71%); de este, el 97% son océanos y mares, mientras que el restante 3% es agua dulce, distribuida en: 1.26% en estado líquido y 1.74% en estado sólido. Este último se encuentra distribuido en glaciares y los casquetes polares, presentando su mayor concentración el Continente Antártico (Polo Sur).
La Antártida es fundamental para regular el clima a nivel mundial, para el funcionamiento de la Circulación Termohalina o la circulación oceánica global, entre otras. Sin embargo, el cambio climático amenaza este reservorio natural de agua dulce, ya que el deshielo en este continente ha aumentado considerablemente en las últimas décadas y son más frecuentes los desprendimientos de enormes bloques de hielo, estos cambios tienen en alerta a los científicos de todo el mundo, ya que las consecuencias podrían provocar aumento en el nivel del mar, alteración en la climatología mundial, desaparición de especies, entre otras.
El Tratado Antártico firmado en 1959, designó a la Antártida como una reserva natural y en 1991, los países que forman parte de este Tratado (entre ellos Ecuador), decidieron incrementar la protección de los ecosistemas antárticos y firmaron el Protocolo al Tratado Antártico de Protección del Medio Ambiente, el cual regula la actividad humana en el continente austral de forma global (incluyendo tanto el territorio como el agua, el aire y las especies) y compromete a las partes de manera integral y absoluta a mantenerla como reserva natural, consagrada a la paz y a la ciencia.
En ese escenario, la Antártida, una de las mayores reservas de agua, puede en el futuro jugar un rol muy importante, sobre todo en los desafíos relacionados con los recursos hídricos, tomando en cuenta que el agua es fundamental para la seguridad alimentaria, lo cual está tomando una dimensión global entre los gobiernos debido a la creciente escasez del recurso hídrico y a la incertidumbre en cuanto a los efectos asociados a las personas, la energía, los alimentos y los ecosistemas.
El Programa Hidrológico Internacional (PHI) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), dedicado a la investigación, la educación y el fortalecimiento de capacidades en materia de hidrología, implementó una fase de 8 años durante el periodo 2014-2021, con el propósito de facilitar la educación y el desarrollo de capacidades, así como mejorar el manejo y la gobernanza de los recursos hídricos.
Durante su octava fase el PHI tiene como propósito, mejorar la seguridad hídrica en respuesta a los desafíos locales, regionales y globales, dado el aumento poblacional, la degradación de la calidad del agua y otros efectos hidrológicos relacionados con el cambio global; en consecuencia, el amplio enfoque de la octava fase del PHI quedó comprendido en el título “Seguridad hídrica: Respuesta a los desafíos locales, regionales y mundiales”.
Este programa de la UNESCO en América Latina y el Caribe (PHI-LAC) facilita el intercambio y la cooperación entre los países de la región en materia de agua. En concreto, el equipo de trabajo sobre Hielos y Nieves, uno de los 13 grupos que integran este programa, conforma el Sub-grupo de Trabajo Regional de Ciencias del Agua de Antártida del PHI-LAC, en el que participaron expertos de Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú y Uruguay, el mismo que comenzó a trabajar el 2 de junio de 2021, con un equipo de profesionales especializados, orientado a fortalecer el intercambio científico entre técnicos que trabajan en el continente blanco.
Se espera que estos intercambios, permitan avanzar de una forma más rápida y eficiente para un mejor conocimiento de los sistemas hídricos de Antártida, base fundamental para una mejor protección de este importante ecosistema y reservorio de agua dulce.
En este contexto Ecuador como país consultivo del Tratado Antártico y parte de sus organismos asociados, mantiene líneas de investigación enfocadas al conocimiento, aprovechamiento sostenible y protección de los recursos antárticos entre ellos el agua, lo que permitirá estudiar, valorar y conocer las riquezas naturales de este continente, en beneficio de las futuras generaciones.

