Guayaquil, 5 de junio de 2026.- Representantes de las instituciones técnicas que conforman el Comité Nacional ERFEN se reunieron el 4 de junio de 2026 en las instalaciones del Instituto Público de Investigación de Acuicultura y Pesca (IPIAP), con el objetivo de analizar las condiciones oceanográficas e hidrometeorológicas correspondientes a mayo de 2026, así como establecer las perspectivas climáticas para el territorio ecuatoriano.
A escala del Pacífico ecuatorial, las condiciones oceánicas y atmosféricas observadas evidencian una fase inicial de desarrollo del fenómeno El Niño, con una señal cálida ya establecida en el Pacífico central ecuatorial (región Niño 3.4) y un fortalecimiento más marcado en el Pacífico oriental (región Niño 1+2), de especial interés para el Ecuador. En el componente atmosférico, los vientos alisios continúan debilitados respecto de su intensidad climatológica, favoreciendo la redistribución zonal de las aguas cálidas superficiales desde el Pacífico occidental hacia el Pacífico central y oriental. Este comportamiento es consistente con la evolución actual del sistema y con la alta probabilidad de desarrollo del evento durante los próximos meses.
En el Pacífico ecuatorial oriental (región Niño 1+2), las anomalías positivas de temperatura superficial del mar observadas desde marzo han sido reforzadas por el arribo de ondas Kelvin ecuatoriales de hundimiento, que han incrementado el contenido de calor oceánico. Las observaciones realizadas durante el reciente Crucero Oceanográfico Costero confirmaron una profundización de la termoclina de aproximadamente 60 m y un incremento cercano a 2 °C en la temperatura de la columna de agua frente a la costa continental ecuatoriana. Esto indica que, para esta época del año, el océano no se ha enfriado al ritmo climatológicamente esperado, sino que mantiene una transición más lenta, con acumulación de calor en niveles subsuperficiales, coherente con la evolución del fenómeno.
Los valores semanales más recientes de temperatura superficial del mar alcanzan aproximadamente 28,8 °C en la región Niño 3.4 y 26,2 °C en la región Niño 1+2, mostrando una relativa estabilidad en términos absolutos; sin embargo, el análisis de las anomalías evidencia que el calentamiento es más relevante en el Pacífico oriental, donde la señal cálida es más intensa respecto del promedio normal para la época. Esta diferencia responde, en parte, al efecto combinado del calentamiento subsuperficial acumulado y del reforzamiento regional de las condiciones cálidas en el extremo oriental del Pacífico.
Frente a la costa ecuatoriana, la abundancia de fitoplancton en las estaciones costeras se mantiene por encima de los valores climatológicos, lo que refleja que, bajo las condiciones locales actuales, aún persiste una disponibilidad favorable de nutrientes en la franja litoral. Sin embargo, el incremento en la proporción de dinoflagelados y el predominio, en las estaciones oceánicas, de especies indicadoras de aguas cálidas constituyen señales biológicas consistentes con el calentamiento progresivo del mar y con la influencia de masas de agua más cálidas asociadas a la evolución del fenómeno El Niño. Al oeste de Galápagos, la presencia de núcleos localizados de productividad primaria neta evidencia además una distribución espacial heterogénea de nutrientes, coherente con un escenario oceánico en transición.
En cuanto a la precipitación, durante mayo las lluvias en el Ecuador fueron esporádicas y respondieron principalmente a procesos atmosféricos y oceánicos propios de la estacionalidad, y no constituyen todavía manifestaciones directas de un evento El Niño maduro en el país. En el Litoral, influyeron los aportes de humedad de la Zona de Convergencia Intertropical, reforzados por temperaturas superficiales del mar localmente cálidas; en la Sierra y la Amazonía incidieron además la actividad convectiva, las ondas atmosféricas del este y otros forzantes regionales. Esto significa que, aunque existe una señal cálida en el océano, los efectos en precipitación dependen de que dicha señal se acople con la atmósfera y se articule con otros sistemas atmosféricos que modulan el régimen de lluvias sobre el territorio ecuatoriano.
Los eventos adversos de origen hidrometeorológico registrados entre enero y mayo de 2026 reflejan principalmente el comportamiento de la estación lluviosa, especialmente en zonas ubicadas por debajo de los 1.500 msnm, y no deben interpretarse como efectos directos del fenómeno El Niño activo en el Ecuador. En los primeros cinco meses del año se registraron 2.517 eventos por lluvias, que impactaron a 131.591 personas en esa franja altitudinal. Solo en mayo se contabilizaron 80 eventos, con afectación directa a 2.005 personas, lo que representa una disminución marcada respecto de mayo de 2024 y 2025.
Para junio de 2026, el clima en el Ecuador presentaría las siguientes características:
| Región | Precipitación | Temperatura Máxima | Temperatura mínima |
| Litoral |
Bajo la normal hacia el centro - sur |
Normal a sobre la normal |
Sobre la normal |
| Normal a sobre la normal hacia el norte | |||
| Interandina | Normal a bajo la normal | Sobre la normal | Sobre la normal |
| Amazonía | Normal a bajo la normal | Sobre la normal | Sobre la normal |
| Galápagos | Normal a bajo la normal | Sobre la normal | Sobre la normal |
En cuanto a la perspectiva climática, a escala global se estima una probabilidad cercana al 80 % de evolución favorable para el desarrollo de condiciones El Niño durante el trimestre mayo-junio-julio de 2026. Esta probabilidad se refiere a la formación y consolidación inicial del evento, no a la manifestación inmediata de sus efectos en el Ecuador. Para esta fase temprana, los escenarios actuales muestran que el fenómeno estaría todavía en proceso de organización; sin embargo, de persistir y fortalecerse las condiciones oceánicas y atmosféricas, el evento podría evolucionar entre moderado y potencialmente fuerte hacia su etapa de mayor madurez, a partir de diciembre de 2026. Esta evolución dependerá del comportamiento de la ATSM en la región Niño 3.4, de la evolución térmica en Niño 1+2, de la persistencia del calentamiento subsuperficial y del grado de acoplamiento océano-atmósfera.
En términos de impactos, debe precisarse que el calentamiento del océano puede favorecer desde etapas tempranas condiciones como aumento del nivel del mar por expansión térmica, así como cambios en la estructura térmica, en la disponibilidad de oxígeno disuelto y en la distribución de nutrientes y organismos marinos. No obstante, los efectos sobre precipitación y otros componentes atmosféricos en el Ecuador dependerán de que se consolide un acoplamiento entre la señal oceánica y la atmósfera, y de cómo interactúe ese acoplamiento con los sistemas regionales que regulan el clima nacional.
Respecto del seguimiento nacional, el Índice Ecuatoriano del Fenómeno El Niño (IEFEN) se mantiene en la categoría de Observación. Este nivel es superior al estado Inactivo y refleja una fase de vigilancia reforzada ante señales cálidas en el Pacífico ecuatorial oriental y central. Su permanencia se sustenta en el comportamiento observado de las anomalías en las regiones Niño 3.4 y Niño 1+2, en las proyecciones térmicas de los próximos meses y en el consenso técnico del Comité Nacional ERFEN, instancia oficial en el Ecuador para el análisis, seguimiento y evaluación de la evolución del fenómeno El Niño y sus posibles impactos. En consecuencia, el Comité mantiene el Estado de Observación de El Niño en el Ecuador y continuará informando oportunamente a las autoridades competentes y a la ciudadanía sobre cualquier cambio significativo y sus posibles implicaciones para el país.
