El sismo de 7.8 MW que ocurrió el sábado 16 de abril del 2016 a las 18h58, en el sector de Cojimíes, generó un tsunami local de menor magnitud, con una perturbación del océano detectada por los mareógrafos del Instituto Oceanográfico de la Armada; afortunadamente, las primeras oscilaciones se presentaron durante el período de baja marea, por lo que no hubo afectaciones en el borde costero.
Oscilaciones menores a las iníciales se mantienen hasta este momento en varios puertos del país sin que esto signifique un riesgo para la comunidad.
Cabe observar que, técnicamente, se denomina “tsunami” a toda perturbación generada por un movimiento sísmico, independientemente de la altura que presente o la destrucción que cause.
Lo más importante en medio de estos eventos y de sus afectaciones, es que los protocolos establecidos y la cultura de riesgos generados, permitan que se salven vidas en el borde costero, aunque en unos casos resulten ser “sólo olas pequeñas”, con certeza, ante eventos mayores y más graves, si existe la suficiente información y concienciación de este tipo de eventos, serán muchas personas las que se salven.


